Nuestra Historia
Un recorrido por el origen, crecimiento e impacto de una empresa chilena que intentó transformar la forma en que las familias acceden a productos básicos del hogar.
El origen de una idea diferente
Incoludido nació con el propósito de construir una alternativa diferente dentro del mercado de productos básicos del hogar. En un contexto donde el acceso a productos esenciales representaba un desafío para miles de familias chilenas, surgió la propuesta de combinar actividad comercial con impacto social y sustentabilidad.
La empresa partió con un crowdfunding y aportes de pequeños inversionistas que creyeron en una alternativa ciudadana frente a la colusión. Ese financiamiento colaborativo permitió dar los primeros pasos y construir una base comunitaria desde el inicio.
La iniciativa buscó integrar modelos de economía colaborativa, reciclaje y participación comunitaria como pilares fundamentales de su operación. No se trataba únicamente de vender productos, sino de construir un ecosistema donde familias, colaboradores y organizaciones compartieran una visión común sobre cómo producir, consumir y emprender de manera más responsable.

El producto estrella: papel higiénico
El papel higiénico se transformó en el producto estrella de Incoludido. Fue fabricado en colaboración con pequeñas y medianas fábricas chilenas no coludidas, como una alternativa de consumo responsable para las familias.
A partir de ahí se desarrolló toda la línea de papel: servilletas, toallas de papel y papel para empresas. Posteriormente se incorporó la línea de limpieza del hogar —detergente, lavaloza y limpiapisos— y, más adelante, productos básicos de alimentación como porotos, lentejas, arroz, fideos y conservas.
La apuesta por proveedores de menor escala —alejados de las dinámicas de colusión que afectaron al mercado en esa época— fue parte central de la propuesta: acercar productos esenciales con un modelo más justo y transparente.

Crecimiento y comunidad
A lo largo de los años, el proyecto fue creciendo de manera sostenida. Se desarrolló una comunidad amplia de familias, colaboradores, proveedores e inversionistas que compartían el interés por construir nuevas formas de relacionarse con el consumo y el emprendimiento.
Durante más de ocho años de operación, Incoludido atendió a más de 35.000 familias y comercializó más de 100 productos. El crecimiento de las ventas transformó rápidamente la operación y la necesidad de espacios físicos para responder a la demanda.
La construcción de comunidad fue uno de los aspectos más relevantes del proyecto. Se organizaron festivales familiares, encuentros vecinales y actividades orientadas a fortalecer los vínculos entre quienes formaban parte de este ecosistema.
En Facebook e Instagram llegamos a más de 250.000 seguidores que acompañaron la historia de Incoludido. Hoy esas redes siguen activas como un espacio de noticias nacionales e internacionales, memes y promoción de emprendimientos nacionales.

Las oficinas del proyecto
La primera oficina estuvo ubicada en Barrio Matta, en una casona antigua de calle Portugal. Allí comenzó a tomar forma el día a día de Incoludido, en un espacio con historia y carácter propio.
Cuando explotaron las ventas, ese lugar quedó chico. El proyecto se mudó a Aldunate 1466, un espacio que permitió tener una amplia bodega, oficinas más grandes para las más de 20 personas que trabajaban y un punto central para los cientos de deliverys semanales.
Cuando llegó la crisis, hubo que dejar esa oficina y mudarse a Quinta Normal, donde finalmente terminaron cerrando las operaciones por las bajas ventas y el alto endeudamiento.
Nuestro equipo
Por Incoludido pasaron más de 100 colaboradores que, en distintas etapas, dieron vida al proyecto con su trabajo, ideas y energía. Cada persona que se sumó dejó una huella en la historia de la empresa.
Los primeros años estuvieron marcados por estudiantes en práctica y voluntarios que apostaron por una idea distinta, muchas veces sin certeza de remuneración, pero con mucha convicción. Con el crecimiento de las ventas, quienes sostenían la operación comenzaron a recibir una remuneración a honorarios.
Más adelante, varios colaboradores pasaron a ser contratados, consolidando un equipo que respondió a la demanda de miles de familias y a la complejidad de una empresa en expansión.
Agradecemos a cada una de las personas que pasaron por Incoludido por su esfuerzo, aporte, creatividad y compromiso. Sin ellas, este proyecto no habría sido posible.

Reciclaje y economía circular
Uno de los ejes centrales del proyecto fue promover modelos de economía circular mediante la recuperación de envases, reciclaje y reducción de residuos. Estas iniciativas permitieron involucrar a la comunidad en acciones concretas orientadas al cuidado del medio ambiente.
Voluntarios y vecinos participaron activamente en programas de recuperación de residuos. Se desarrollaron actividades en parques y espacios comunitarios que conectaban la educación ambiental con la acción directa, generando conciencia sobre la importancia de reducir el impacto de nuestro consumo cotidiano.

Impacto social y participación ciudadana
El proyecto impulsó diversas iniciativas sociales orientadas a fortalecer la participación ciudadana y el desarrollo comunitario. A través de talleres, encuentros y actividades participativas, se promovió el diálogo entre vecinos, emprendedores y organizaciones sociales.
Uno de los ejes más significativos fue el trabajo con hogares del SENAME: se realizaron más de 20 intervenciones y actividades orientadas a compartir con jóvenes y adolescentes, generando espacios de encuentro, creatividad y participación.
En Santiago, el arte urbano fue una herramienta central. Se llevaron a cabo más de 20 intervenciones con arte urbano que transformaron murales y espacios públicos en lugares de encuentro. La recuperación de espacios en comunas como San Bernardo y La Florida complementó este trabajo mediante actividades que involucraban a los habitantes del barrio.
También se desarrollaron campañas solidarias con la comunidad: una campaña para donar alimento a hogares de animales, recolección de regalos en Navidad para familias y organizaciones, y diversas actividades comunitarias que fortalecieron el tejido social local.

Educación y emprendimiento social
La experiencia acumulada durante años de operación permitió compartir aprendizajes relacionados con sustentabilidad, innovación social y emprendimiento. Se organizaron charlas, conferencias y encuentros que difundieron conocimiento sobre economía colaborativa y consumo responsable.
Estas actividades educativas no solo beneficiaron a la comunidad directa del proyecto, sino que contribuyeron al debate más amplio sobre cómo construir alternativas viables dentro del ecosistema emprendedor chileno.

Aprendizajes para el futuro
Aunque el proyecto cerró sus operaciones en Quinta Normal, tras la caída de ventas y un alto endeudamiento, dejó una experiencia relevante dentro del ecosistema de emprendimiento social chileno. Los desafíos enfrentados —aumento de costos, dificultades de financiamiento y un contexto económico adverso— ofrecen aprendizajes valiosos para quienes buscan desarrollar modelos similares.
La historia de Incoludido pertenece a la comunidad que la construyó: las cientos de miles de personas que usaron nuestros productos en sus hogares y empresas, los almacenes y proveedores que trabajaron con nosotros, quienes entregaban los deliverys, los inversionistas que apostaron por el proyecto, los seguidores en redes sociales y los más de 100 colaboradores que pasaron por el equipo. Este archivo busca preservar esa memoria colectiva.

Gracias a quienes hicieron posible Incoludido
Esta historia pertenece a quienes la construyeron día a día con su confianza, su trabajo y su cariño.
Incoludido existió gracias a una comunidad enorme: personas que eligieron nuestros productos, almacenes que los acercaron a más familias, proveedores que trabajaron con nosotros, representantes que entregaban los deliverys, inversionistas que creyeron en el proyecto y seguidores que acompañaron cada etapa en redes sociales.
A todas y todos —clientes, colaboradores, aliados y quienes apoyaron de cualquier forma— queremos dejar un agradecimiento sincero por el esfuerzo, el aporte, la creatividad y el compromiso que hicieron posible esta experiencia.
Clientes y familias
A las cientos de miles de personas que usaron productos Incoludido en sus hogares y en sus empresas, confiando en una alternativa distinta para el día a día.
Almacenes
A los almacenes que vendieron y recomendaron la marca, ayudando a que los productos llegaran a más vecinos y comunidades.
Proveedores
A los proveedores que trabajaron con nosotros y apostaron por una cadena de valor más justa y transparente.
Representantes de delivery
A quienes entregaban nuestros deliverys semana tras semana, con dedicación, puntualidad y cercanía con las familias.
Inversionistas
A todos y cada uno de los inversionistas que apoyaron este proyecto de empresa, creyendo en una alternativa ciudadana frente a la colusión.
Seguidores en redes
A los más de 250.000 seguidores en Facebook e Instagram que acompañaron, compartieron y sostuvieron la historia de Incoludido.
Quienes apoyaron
A toda la gente que apoyó el proyecto de distintas maneras: comprando, difundiendo, participando o simplemente creyendo.
Nuestro equipo
A los más de 100 colaboradores que pasaron por el equipo, por su esfuerzo, aporte, creatividad y compromiso en cada etapa.
Gracias por hacer posible esta historia. Sin ustedes, Incoludido no habría existido.
